Vie 22/10/2010
Según las estimaciones de la
ACFE (
Association of Certified Fraud Examiners), las empresas americanas pierden un monto cercano al 5% de sus ingresos anuales como consecuencia de acciones fraudulentas. Además, menos del 80% de los casos llega a juicio por no contar con los elementos probatorios indispensables. ¿Qué pasa en nuestro país? Con muchos menores controles, la situación es más complicada: aquí se abre un abanico que incluye desde el robo de dinero, falsificación de cheques, facturas truchas, hasta sobornos, extorsión y ganancias ficticias.
Sí, todo eso y mucho más son situaciones que se dan en gran porcentaje de las empresas locales, especialmente en aquellas con vínculos comerciales con el Estado. Sin embargo, son pocas las que han entendido la necesidad de invertir en procedimientos que garanticen las mejores prácticas (sí lo hacen las que tienen filiales en el exterior). La pregunta es “¿hay que ocuparse antes o después del escándalo y de sus consecuencias?”. Ejemplos como el de
Enron, Worldcom, Siemens, Alstom y
Parmalat demuestran que es mejor prevenir que curar. (El combo perfecto para el fraude en las empresas, según un estudio presentado por
Diego Cano -foto-,
Examinador de Fraude Certificado (CFE) y presidente de
FTI Consulting en Argentina, en
ver la nota completa).
Es que en los últimos meses se ha incrementado en un 50% la modalidad de “manteleros” (vendedores ambulantes que extienden sus mantas con productos en el borde del cordón de la vereda) y los “carros azules” en las peatonales cordobesas.
“Los carros azules tienen sus permisos caducados desde abril del año pasado”, se quejaba otro de los comerciantes autoconvocados.
- ¿En cuánto se traducen las pérdidas de ventas por esta razón?-, quisimos saber. (La respuesta, en la "lupita" que te lleva a ver la nota completa).