¡Toldos a los balcones!

¿Cómo cubrir los balcones del sol, viento o lluvia? Los toldos para balcones son una alternativa a la hora de plantear una solución práctica, económica y perdurable. De esta manera no se prescinde del paisaje y se ventilan los ambientes.

Los toldos en los balcones permiten el ingreso del aire, no tapan por completo la vista y protege los espacios al aire libre de la lluvia.
La saliente de los toldos suele ser de 3 metros por lo que es importante cuidar los brazos invisibles de las contingencias del medio ambiente.
Para las terrazas ya es recomendable el toldo Pergolatto, resistente al viento.

Los toldos para instalar en edificios o en superficies en altura deben tener en cuenta tres factores: la fuerza del viento, las vibraciones devenida de los sismos y la lluvia. “La forma en la que se instalan estas estructuras es definitorio a la hora de recomendar un toldo en un edificio”, comienza a explicar Maximiliano Barragan, de  Iproa y continúa: “el problema son los salientes que suelen medir 3 metros aproximadamente pero para ello instalamos unos sensores que cuestan alrededor de $ 1.500”.
Estos aparatos se enrollan cuando hay demasiado viento para evitar roturas, se despliegan con la presencia de agua y sol para proteger la superficie deseada y hasta se contraen con la presencia de sismos. Ante estos pros, el contra es la electricidad ya que sólo funciona con energía eléctrica.
En tanto, en las terrazas de los edificios –donde el viento, sol y movimientos sísmicos son potenciados- la compañía ofrece el sistema Pergolato: “cuando es posible que el viento venza los brazos de los toldos, recomendamos nuestro diseño Pergolato patentado para tensionar la barra frontal por tensores a gas en robustas guías, las trabas manuales de la barra frontal permiten el tensado final, resulta particularmente idóneo para medianas y grandes superficies”, concluye.
¿A cuánto se consiguen este tipo de toldos? “Un toldo motorizado está a $ 7.000 aproximadamente”, acota. Sin embargo, Barragan aclara que los costos se amortizan con el ahorro de energía de los aires acondicionados: “ya que una superficie que no ha sido expuesta al sol, resguarda la térmica y permite refrescar los ambientes”.

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