Muerte a los tiempos muertos: de aquel solitario a los sudoku y el BrickBreaker

Hubo un tiempo en que en la sala de espera del dentista hojeábamos una revista vieja.  Hoy los pacientes impacientes optan por interactuar con su móvil, mandando SMS, chequeando mail o simplemente usando una categoría de juegos simples denominados “time wasters”.  “Hablamos de juegos que no agregan ningún valor más allá de la experiencia lúdica… es un mero entretenimiento útil para matar tiempos de espera típicas como la cola del súper, un viaje en taxi o la espera en un médico”, sostienen Pablo Bendersky y Javier Delgado, socios de la empresa desarrolladora de software y aplicaciones para equipos móviles Quadion.
Desde aquel solitario que Microsoft incluyó en sus primeros Windows, a la viborita de los primeros Nokia, mucho juego corrió dentro del móvil: Angry Birds para iPhone tiene más de 12 millones de descargas y hasta los muy ocupados usuarios de BlackBerry pasan horas rompiendo ladrillitos en el BrickBreaker.

Estuvimos ahí: así es la experiencia de Infinito Water Park (lo bueno, lo épico y lo que todavía falta)

(Por Rocío Vexenat) Desde ya que el lugar parece fuera de Córdoba. No por la distancia ni por el viaje, sino por la sensación inmediata de estar en otro escenario: arena bajo los pies, estructuras que remiten al Caribe y una lógica de parque pensada para quedarse todo el día. En sus primeros días de apertura, recorrí Infinito Water Park para entender qué propone, cómo funciona y hasta dónde logra cumplir su promesa de escape, sin salir de la ciudad.