Es muy fácil meter miedo con la tecnología (Casares y el e-Token del HSBC).

En la charla que Wenceslao Casares tuvo con emprendedores Endeavor la semana pasada, le preguntamos por qué -muchas veces- en lugar de fluir hacia el usuario, algunas compañías ponían trabas y lo alejaban de las plataformas informáticas. Y citamos el caso del HSBC, el banco que decidió que los usuarios deberán tener un aparatito adicional -el e-Token- un verdadero incordio a la hora de loguearse para acceder a sus cuentas vía internet.
Dice Casares: “Casi me puedo imaginar la reunión de directorio donde se tomó esa decisión. Como los ejecutivos suelen saber muy poco de tecnología es muy fácil meterles miedo. Si yo al presidente del HSBC le digo que a partir de mañana va a tener dos guardias armados hasta los dientes en la puerta de su propio dormitorio y que -además- 6 guardias armados para la guerra lo seguirán a todos lados, bueno, ese ejecutivo lo descartaría de inmediato porque sabría que es un despropósito, que seguro que así no le va a pasar nada, pero va a fastidiar a todos y fastidiarse él mismo. Pero como no sabe de tecnología viene un señor y lo convence de hacer el mismo desatino para su sitio de home banking y él fírma gustoso la orden de contratación de ese despropósito en materia de seguridad informática”. Buen punto de Casares.

Estuvimos ahí: así es la experiencia de Infinito Water Park (lo bueno, lo épico y lo que todavía falta)

(Por Rocío Vexenat) Desde ya que el lugar parece fuera de Córdoba. No por la distancia ni por el viaje, sino por la sensación inmediata de estar en otro escenario: arena bajo los pies, estructuras que remiten al Caribe y una lógica de parque pensada para quedarse todo el día. En sus primeros días de apertura, recorrí Infinito Water Park para entender qué propone, cómo funciona y hasta dónde logra cumplir su promesa de escape, sin salir de la ciudad.