Dr. Catrina, psicólogo de perros.

Aunque a los que no tenemos mascotas nos puede sonar a disparate, lo cierto es que la etología veterinaria (el equivalente a la psiquiatría para los humanos) es materia curricular de la facultad respectiva en la UCC desde el año pasado. Y su titular, Fernando Catrina, también realiza tratamientos de las "patologías conductuales" de los animales domésticos. Según nos explica, lo primero que se tiene en cuenta antes del tratamiento es el diagnóstico, para lo cual es indispensable tener una entrevista con los dueños de la mascota. Luego, se evalúa el pronóstico para ver si es factible la realización del tratamiento que según cada caso puede ser conductal, medioambiental y, sólo si es necesario, medicamentosa. “Personalmente recomiendo la terapia en el domicilio del paciente ya que, debido a la característica que tienen las especies canina, felina y equina -que son territoriales-, es más efectivo el resultado”, señala Catrina. Los honorarios de cada tratamiento es un tema que el especialista prefiere no comentar con la prensa y sólo discutir con sus pacientes (con los dueños de sus pacientes, claro). (Ah... buscando ilustraciones para esta nota encontramos que hay libros -como Un perro en el diván- sobre estas terapias. Cosas veredes, Sancho...).

Estuvimos ahí: así es la experiencia de Infinito Water Park (lo bueno, lo épico y lo que todavía falta)

(Por Rocío Vexenat) Desde ya que el lugar parece fuera de Córdoba. No por la distancia ni por el viaje, sino por la sensación inmediata de estar en otro escenario: arena bajo los pies, estructuras que remiten al Caribe y una lógica de parque pensada para quedarse todo el día. En sus primeros días de apertura, recorrí Infinito Water Park para entender qué propone, cómo funciona y hasta dónde logra cumplir su promesa de escape, sin salir de la ciudad.