Alas Mediterráneas sigue esperando señales de la torre de control.

A un año de la gestación del proyecto, la gente de Alas Mediterráneas sigue esperando el llamado a audiencia pública para que le otorguen las licencias que la convertirán en la primera chartera “pura” del país. Mientras tanto, la empresa se enfoca en la capacitación de personal -propio y de terceros- en su centro de instrucción y busca local en la zona del Cerro para mudar sus oficinas y salas de capacitación. “Creemos que para junio/julio del 2010 ya podremos estar volando pero si eso no sucede, lamentablemente llevaremos la chartera fuera del país”, dice Sergio Gorelik, presidente de Alas Mediterráneas, quien mira hacia la vecina orilla para instalarse.
¿El proyecto a largo plazo? Ambicioso: convertirse en una aerolínea comercial y conectar -en 5 años- Córdoba con el resto del país y sumar servicios de valor agregado a sus clientes: colectivos que hagan el recorrido desde el centro hasta el aeropuerto buscando pasajeros (como supo tener en alguna época Aerolíneas) y stands dentro de los shoppings para venta de pasajes.

Estuvimos ahí: así es la experiencia de Infinito Water Park (lo bueno, lo épico y lo que todavía falta)

(Por Rocío Vexenat) Desde ya que el lugar parece fuera de Córdoba. No por la distancia ni por el viaje, sino por la sensación inmediata de estar en otro escenario: arena bajo los pies, estructuras que remiten al Caribe y una lógica de parque pensada para quedarse todo el día. En sus primeros días de apertura, recorrí Infinito Water Park para entender qué propone, cómo funciona y hasta dónde logra cumplir su promesa de escape, sin salir de la ciudad.