¿Ya no valen nada marcas como Máxima y Orígenes?

Durante más de una década recibieron fuertes inversiones en posicionamiento y publicidad. Y trabaron relación con millones de clientes. Pero de la noche a la mañana -por obra y gracia de nuestro legisladores, claro- desapareció la categoría Afjp y con ella un puñado de activos intangibles que valían fortunas y hoy... ¿ya no valen nada?
Aunque algunas Afjp compartían nombres que perduran en actividades afines (Met, Consolidar, Nación), los casos de Máxima y Orígenes son paradigmáticos: dos nombres fuertes, potentes que difícilmente ahora puedan extenderse a otros productos o servicios.
“Si yo fuera uno de los BrandManager de cualquiera de estas marcas y tuviera que gestionar alguna de ellas (ya sea en una actividad similiar como seguros de vida, jubilaciones privadas, etc.), lo primero que me viene a la cabeza es hacerlo con una nueva marca”, opina Lara Lagartera, consultora de marcas.
A diferencia de otros brand-kill como Movicom, CTI o Banco Río donde hubo un traspaso de los atributos de la marca en ejecución a la nueva denominación, en este caso el fusilamiento -parece- sólo dejó millones de pesos tirados en algún recóndito lugar de la mente de los consumidores...

Estuvimos ahí: así es la experiencia de Infinito Water Park (lo bueno, lo épico y lo que todavía falta)

(Por Rocío Vexenat) Desde ya que el lugar parece fuera de Córdoba. No por la distancia ni por el viaje, sino por la sensación inmediata de estar en otro escenario: arena bajo los pies, estructuras que remiten al Caribe y una lógica de parque pensada para quedarse todo el día. En sus primeros días de apertura, recorrí Infinito Water Park para entender qué propone, cómo funciona y hasta dónde logra cumplir su promesa de escape, sin salir de la ciudad.