Una mirada arquitectónica sobre el impactante templo mormón

(Por Sara Bongiovanni) No sólo se trata de un Templo de la Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días, sino de la obra religiosa de mayor envergadura en nuestra ciudad realizada en siglos. Una imponente obra de arquitectura que remite, por su estilo, majestuosidad, lujo, detalles a otras épocas y  a otro contexto.

Rodeado de jardines, el templo constituye el remate de un gran eje longitudinal en el que todas las visuales se dirigen a lo alto: en el remate de la torre, característica de los templos de esta religión- el Ángel Moroni –uno de los tantos símbolos de este credo-, una escultura completamente bañada en oro, preside todo el emplazamiento.
A diferencia de otros templos, no se trata aquí de una gran nave única, sino de un sosegado recorrido por distintos recintos, cada cual más imponente y majestuoso que el siguiente, que culmina  en el centro, en el Salón celestial, epicentro del templo. Un ámbito inundado de luz natural, que simboliza la paz y el gozo del Reino de Dios.
El estilo de la construcción es grandilocuente y majestuoso. Su envolvente exterior está totalmente revestida  con un acabado de finas chapas de granito, incluso las  imponentes molduras de sus remates, y guardas talladas a mano, con motivos fitomórficos. Sorprendente tarea casi artesanal, realizada en talleres de Buenos Aires.
La carpintería, también procedente de una empresa de Buenos Aires, con un asombroso trabajo  de la madera, y delicados vitrales - procedentes de Estados Unidos, luego de largas gestiones para su importación - filtran suavemente la luz en los recintos interiores, en tonos verde, amarillo cremoso y suave blanco vidrio biselado, protegidos con doble vidrio, interior y exterior, para optimizar su sellamiento.
Pisos de granito, y lujosas alfombras con originales motivos florales, cubren los suelos.
En la Sala de Sellamientos - en la que los esposo, esposa e hijos - se unen por esta vida y por la eternidad, y la Sala Celestial se destacan por su  clara alfombra con guardas en relieve, labradas artesanalmente. Los pisos se recubrieron previamente con alfombras compactas, que fueron luego talladas in situ por artesanos llegados de Estados Unidos.
Guardas decorativas semiartesanales  constituyen  el remate de las paredes interiores, con destacados detalles en dorado a la hoja.
La marquetería de los muebles - también fabricados  en Buenos Aires - remite a principios de siglo, cuando comenzaron a imponerse las  líneas del art decó. Lujosas arañas de Swarovski Crystal se suspenden de trabajados cielorrasos, y van marcando la jerarquía de los ambientes, con la imponencia de sus brillos, a medida que avanza el recorrido.
El proyecto es del estudio NWL Architects, de Estados Unidos, en asociación con el estudio de Córdoba JJMM. De los arquitectos José Jabif María del Carmen Mandril.

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