No sólo se llevó el mate... también “matevangelizó” en el DF.

Bárbara Anderson: “No solo que importé la costumbre del mate a mi oficina en México sino que traje conmigo un defectito: odio cebar mate. Lo que hice fue `matevangelizar´: le enseñé a Xanic, Tania y Gisela (tres compañeras de la redacción) a tomar mate, las hice adictas y ahora son las que me ceban el mate. Somos las mayores consumidoras de Nobleza Gaucha de la zona”. 

Estuvimos ahí: así es la experiencia de Infinito Water Park (lo bueno, lo épico y lo que todavía falta)

(Por Rocío Vexenat) Desde ya que el lugar parece fuera de Córdoba. No por la distancia ni por el viaje, sino por la sensación inmediata de estar en otro escenario: arena bajo los pies, estructuras que remiten al Caribe y una lógica de parque pensada para quedarse todo el día. En sus primeros días de apertura, recorrí Infinito Water Park para entender qué propone, cómo funciona y hasta dónde logra cumplir su promesa de escape, sin salir de la ciudad.