No más al “argentino-Messi”, ahora “argentino-Cepo” (muchos compatriotas en la Riviera Maya)

- ¿Y de dónde es que nos visitan?, dice con una sonrisa y acento mexicano la recepcionista del hotel Viva Azteca en Playa del Carmen.
- De Córdoba, Argentina.
- Ah... ¿y pudieron sacar dólares?
Ni Maradona, ni Messi, ni el dulce de leche, ni mucho menos las huellas dactilares. Lo que más identifica a la argentinidad en el circuito turístico es el cepo cambiario que todos sabemos que no existe (guiño, guiño, CKF está enfermucha) pero que se ve ya nos distingue de los turistas de todos los otros puntos de latinoamérica y el mundo que visitan la paradisíaca Riviera Maya mexicana.
Con las restricciones cambiarias y todo, el saldo de la balanza turística es cada vez más una dolor de cabeza al esquema de tipo de cambio retrasado que mantiene el gobierno nacional y una tentación para aprovechar paquetes que se pueden pagar a dólar oficial más el 20% (luego deducible).
Pese a que no es la mejor época del año en esta región del Caribe, el vuelo que Aerolíneas Argentinas fleta a Cancún trabaja con una interesante ocupación de familias y mieleros que hacen un corte antes de las vacaciones de verano.
(Recién llegados, mañana seguimos con tips desde Playa del Carmen; sugerencias de lugares para visitar son bienvenidas en nota completa).

Estuvimos ahí: así es la experiencia de Infinito Water Park (lo bueno, lo épico y lo que todavía falta)

(Por Rocío Vexenat) Desde ya que el lugar parece fuera de Córdoba. No por la distancia ni por el viaje, sino por la sensación inmediata de estar en otro escenario: arena bajo los pies, estructuras que remiten al Caribe y una lógica de parque pensada para quedarse todo el día. En sus primeros días de apertura, recorrí Infinito Water Park para entender qué propone, cómo funciona y hasta dónde logra cumplir su promesa de escape, sin salir de la ciudad.