Miami está preciosa en julio (primer reporte desde el sur de la Florida)

Ya pasaron 10 años desde que -por pura casualidad- me alojé en estos mismos departamentos sobre Av. Collins al 4500 para desarrollar un -luego- frustrado proyecto editorial en esta ciudad. 
El viaje en Club Cóndor (la clase ejecutiva de Aerolíneas Argentinas) no pudo ser más apacible: ruta tranquila, quinceañeras al fondo que se portaron bien, excelente servicio y butacas cama para hacer que las 8 horas a 11.000 metros de altura se pasaran... “volando”.
Ya en el Aeropuerto Internacional de Miami, todo fluye: migración, valijas, trámite para alquilar el auto y ruta clara (GPS mediante) para llegar a nuestro punto de estadía.
La temperatura afuera es de 29 grados al cierre de esta edición, con mínimas de 25 y máximas de 30.  Miami se ve preciosa.
(Mañana empieza el recorrido; sugerencias bienvenidas en comentarios de nota completa).

Estuvimos ahí: así es la experiencia de Infinito Water Park (lo bueno, lo épico y lo que todavía falta)

(Por Rocío Vexenat) Desde ya que el lugar parece fuera de Córdoba. No por la distancia ni por el viaje, sino por la sensación inmediata de estar en otro escenario: arena bajo los pies, estructuras que remiten al Caribe y una lógica de parque pensada para quedarse todo el día. En sus primeros días de apertura, recorrí Infinito Water Park para entender qué propone, cómo funciona y hasta dónde logra cumplir su promesa de escape, sin salir de la ciudad.