En la Argentina, hablar de salarios es hablar de inflación, de paritarias y de pérdida de poder de compra. Pero cuando se amplía el zoom y se observa el período completo 2017-2025, aparecen tendencias más profundas: años de deterioro acumulado, fuertes diferencias entre sectores y un rebote reciente que todavía no compensa lo perdido. Estas son las 10 claves para entender qué pasó.
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2017 fue el último año “alto”: el poder adquisitivo promedio mensual de 2017 funciona como referencia. Desde entonces, el salario real no volvió a ese nivel.
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El salario privado formal perdió una quinta parte de su poder de compra: en 2025, el poder adquisitivo del trabajador privado formal es 20% menor que en 2017.
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El salario público cayó aún más: en el mismo período, el empleado público perdió 34% de poder adquisitivo frente a 2017: prácticamente un tercio.
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La pérdida acumulada equivale a más de un año de sueldos en el sector privado: entre 2017 y 2025, un trabajador privado formal perdió el equivalente a 16 salarios mensuales promedio de 2017.
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En el sector público, la cuenta es más pesada: el empleado estatal perdió el equivalente a 21 salarios mensuales de 2017, casi dos años completos de ingresos.
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El sector informal fue el más golpeado: un trabajador privado informal resignó el equivalente a 29 salarios mensuales de 2017: casi dos años y medio.
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Hubo un rebote en 2025: frente a 2024, el salario privado mejoró 4,8% en términos reales y el público 3,9%, integrando empleo nacional y provincial.
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Pero frente a 2023, no todo es mejora: el salario privado quedó 1,6% por debajo y el público 17% abajo, afectado principalmente por el ajuste real en el sector nacional.
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Nación y provincias no evolucionaron igual: el mayor recorte se dio en el empleo público nacional. Las provincias, tras caer en 2024, mostraron cierta recuperación en 2025.
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La inflación fue el factor estructural: con tasas de dos dígitos durante buena parte del período, la inflación erosionó el salario real de manera persistente. La actualización nominal rara vez logró acompañar el ritmo de los precios.
Aunque 2025 mostró señales de recuperación frente al año anterior, el balance de los últimos ocho años es claro: el salario argentino (tanto público como privado) perdió terreno de manera acumulativa y significativa.
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