Yo tengo Platea Ardiles Alta, sector Q, Fila 18, Asiento 1. ¡Yo también! (entradas gemelas y no fueron las únicas)

No me lo contaron, me pasó a mi mismo (y tengo de testigos a Diego Caniglia y Erik Debarre, sentados en los asientos 2 y 3 de esa fila).
En efecto, cuando faltaban unos 10 minutos para empezar el partido apareció un caballero con una entrada aparentemente idéntica a la mía, tal cual muestra la foto. En las inmediaciones también escuchamos de casos similares y nos preguntamos: ¿si fueron tan “animales” de duplicar entradas numeradas... qué no habrán hecho con las sin numerar?
Hagamos un cálculo rápido: si el o los “vivos” duplicaron 3.000 entradas y las colocaron a un precio promedio de $ 200, embolsaron unos $ 600.000, ¿verdad?  No es mal dinero para la “changuita”.  Lo triste es que supongo que a nadie le extrañará demasiado y ningún fiscal (de esos vivarachos que andan por ahí) se interesará en avanzar en el tema.

Estuvimos ahí: así es la experiencia de Infinito Water Park (lo bueno, lo épico y lo que todavía falta)

(Por Rocío Vexenat) Desde ya que el lugar parece fuera de Córdoba. No por la distancia ni por el viaje, sino por la sensación inmediata de estar en otro escenario: arena bajo los pies, estructuras que remiten al Caribe y una lógica de parque pensada para quedarse todo el día. En sus primeros días de apertura, recorrí Infinito Water Park para entender qué propone, cómo funciona y hasta dónde logra cumplir su promesa de escape, sin salir de la ciudad.