... y la de Agustinoy se hizo “Pueblo Hotel”.

Potrerillo nació hace ya 10 años (camino a San Clemente, en Calamuchita) como la primer “Aldea de Montaña”, pero con el tiempo fue virando su enfoque de negocio y -por ende- su tag line: hoy se definen como Potrerillo Pueblo Hotel, un concepto que integra el desarrollo inmobiliario para propietarios y servicios de hotelería para visitantes. En los 90 lotes de sus dos primeras etapas, Potrerillo ya tiene casi 60 cabañas construidas bajo una misma normativa estética que impide, por ejemplo, el vallado o cercado de los lotes, conformando un espacio integrado. Pero además, sumaron un grupo de cabañas para alquiler que -junto a los servicios de limpieza y el restaurante- conforman una oferta para quienes quieran pasar unos días aprovechando los servicios y amenities del predio, explica Francisco José Augustinoy.

Estuvimos ahí: así es la experiencia de Infinito Water Park (lo bueno, lo épico y lo que todavía falta)

(Por Rocío Vexenat) Desde ya que el lugar parece fuera de Córdoba. No por la distancia ni por el viaje, sino por la sensación inmediata de estar en otro escenario: arena bajo los pies, estructuras que remiten al Caribe y una lógica de parque pensada para quedarse todo el día. En sus primeros días de apertura, recorrí Infinito Water Park para entender qué propone, cómo funciona y hasta dónde logra cumplir su promesa de escape, sin salir de la ciudad.