Un minuto de silencio (y una corona) pa" Taieres que está...

La "repentización" que tienen los cordobeses para el humor, también suele aparecer en algunos negocios de ocasión. Por ejemplo, apenas caen unas gotas, la peatonal se puebla de vendedores voceando paraguas. Y ahora que los "primos" de Talleres pasan por un mal momento, dos amigos "piratas", Lucas y Sebastián, hicieron que floreciera esta idea: pusieron a la venta coronas de flores para que mandes al hincha de Talleres que más "apreciás". Con una inscripción acorde al difícil momento de tan querido "familiar", el arreglo floral incluye la inscripción "Talleres QEPD" y su precio varía entre los $100 (las más chicas) y los $150. "Mandamos el mail ayer y ya tenemos 10 coronas encargadas -comenta Lucas-, la mayoría son de compañeros de trabajo que se juntan para regalarle a alguno de la oficina". Si finalmente -y Dios no lo permita- el equipo de Barrio Jardín cae al escalón inferior del fútbol, seguramente estos emprendedores habrán hecho unos buenos pesos y -¡que no todo es dinero en la vida, hombre!- se habrán divertido un rato.

Estuvimos ahí: así es la experiencia de Infinito Water Park (lo bueno, lo épico y lo que todavía falta)

(Por Rocío Vexenat) Desde ya que el lugar parece fuera de Córdoba. No por la distancia ni por el viaje, sino por la sensación inmediata de estar en otro escenario: arena bajo los pies, estructuras que remiten al Caribe y una lógica de parque pensada para quedarse todo el día. En sus primeros días de apertura, recorrí Infinito Water Park para entender qué propone, cómo funciona y hasta dónde logra cumplir su promesa de escape, sin salir de la ciudad.