Un granito de arena... y otro, y otro, y otro.

Creo que fue Goethe el que dijo “qué limpia estaría la ciudad si cada uno barriera su vereda”. Eso me vino a la mente cuando Guillermo del Valle y los amigos de Gnomon me contaron que están reparando el reloj de La Mamma (foto), una hermosa pieza estilo francés que hace años estaba inutilizada por vandalismo.
Recuerdo que hace casi un año, charlando con Guillermo, me comprometí a ponerlo en contacto con los amigos de La Mamma y allí nació esta iniciativa de la que me olvidé hasta ahora.
No todos tenemos un reloj monumental en la vereda, pero sí todos tenemos... ¡una vereda! Qué linda estaría la ciudad si cada uno arreglara su propia vereda, ¿no?

Estuvimos ahí: así es la experiencia de Infinito Water Park (lo bueno, lo épico y lo que todavía falta)

(Por Rocío Vexenat) Desde ya que el lugar parece fuera de Córdoba. No por la distancia ni por el viaje, sino por la sensación inmediata de estar en otro escenario: arena bajo los pies, estructuras que remiten al Caribe y una lógica de parque pensada para quedarse todo el día. En sus primeros días de apertura, recorrí Infinito Water Park para entender qué propone, cómo funciona y hasta dónde logra cumplir su promesa de escape, sin salir de la ciudad.