Se viene un fin de año "a toda orquesta".

La expresión la usaba mi abuelita, pero "suena" bien para contarte que -tras un primer semestre de flojito a flojón- el show biz local se entusiasma con un repunte. Sin gripe A a la vista y con la crisis internacional cediendo, entre las productoras locales se escucha que volverán Daddy Yankee y Don Omar (¿quién es más grande ahora? ¿aquel?, no, éste), habrá un Quilmes Rock en el Orfeo Superdomo (con Fabulosos incluido) y shhh... el cierre de año correría por cuenta de Gustavo Cerati, presentando su nuevo trabajo. "Hay que hacer bien, bien los números de cada show, porque la oferta es mucha y el bolsillo de la gente es uno solo", razonaban desde una boletería.

Estuvimos ahí: así es la experiencia de Infinito Water Park (lo bueno, lo épico y lo que todavía falta)

(Por Rocío Vexenat) Desde ya que el lugar parece fuera de Córdoba. No por la distancia ni por el viaje, sino por la sensación inmediata de estar en otro escenario: arena bajo los pies, estructuras que remiten al Caribe y una lógica de parque pensada para quedarse todo el día. En sus primeros días de apertura, recorrí Infinito Water Park para entender qué propone, cómo funciona y hasta dónde logra cumplir su promesa de escape, sin salir de la ciudad.