La Cúpula metió la pata y De la Sota le dio el tiro del final: no se hace el Fernet Fest

Sonaba a buena idea: “es el festival que faltaba, celebrará la amistad y la pasión detrás de un elixir característico de los cordobeses; que ya `ha sido exportado´ a todo el país y el mundo convirtiéndolo en parte de nuestra identidad”, explicaban desde La Cúpula hace exactamente un año cuando vendían el entonces Fernet Fest. Pero las presiones de vecinos y fuerzas vivas de Mendiolaza fueron acorralando el evento que mutó de nombre (Festival de Amigos) y llegó a prometer un cupo máximo de tres fernet por persona, café gratis y controles de alcoholemia.
Embretados por la presión social todos recularon: el intendente Daniel Salibi hizo malabares para defender el evento que incluso contaba (supuestamente) con el esponsoreo de la Agencia Córdoba Turismo y los medios del grupo Clarín en Córdoba (La Voz del Interior, Mitre Canal 12).
Anoche, el gobernador De la Sota (@jmdls2011) le emitía un certificado de defunción vía Twitter: “La Fernet Fest no cuenta con nuestro apoyo. Invertimos en educación (becas, boleto educativo), trabajo (PPP), deportes para una juventud sana”.  Salibi entendió el mensaje y levantó el evento, intentando despegarse: era una iniciativa de una empresa privada, dijo, señalando a La Cúpula, de Javier Martínez.
Punto final.

Estuvimos ahí: así es la experiencia de Infinito Water Park (lo bueno, lo épico y lo que todavía falta)

(Por Rocío Vexenat) Desde ya que el lugar parece fuera de Córdoba. No por la distancia ni por el viaje, sino por la sensación inmediata de estar en otro escenario: arena bajo los pies, estructuras que remiten al Caribe y una lógica de parque pensada para quedarse todo el día. En sus primeros días de apertura, recorrí Infinito Water Park para entender qué propone, cómo funciona y hasta dónde logra cumplir su promesa de escape, sin salir de la ciudad.