En Nueva Córdoba, las esquinas tienen memoria. Para los vecinos y los miles de estudiantes que pasan por Estrada y Buenos Aires, ese punto siempre fue "la esquina de Caseratto". Por eso, aunque el local estuvo funcionando en la casona histórica contigua los últimos dos años mientras se levantaba un nuevo edificio, la vuelta de la marca a su lugar original hace apenas unos días generó un movimiento especial en el barrio.
La historia de Caseratto (propiedad de la familia Gigena) empezó ahí mismo, en el año 2002. Tras más de dos décadas de permanencia, la decisión de regresar al punto de partida fue natural (pero no por eso conservadora). La marca aprovechó el fin de la obra para replantear por completo su propuesta: dejó atrás los 190 m2 de una sola planta para mudarse a un espacio mucho más amplio, de 230 m2 distribuidos en dos niveles.
Este cambio de escala no es solo superficie, ya que la planta alta ahora ofrece una vista privilegiada de una de las zonas más dinámicas de la ciudad. El enfoque de este nuevo local se aleja de lo convencional para centrarse en lo que ellos definen como la "esencia": materiales puros y un diseño mucho más actual. El desafío de los Gigena era claro: cómo seguir siendo la opción de los clientes que los eligen desde hace 20 años y, al mismo tiempo, resultar atractivos para los jóvenes que recién llegan al barrio.
Caseratto hoy cuenta con seis locales (dos propios y cuatro bajo el sistema de franquicias) distribuidos en la ciudad de Córdoba, pero el plan para este 2026, según nos cuenta la familia Gigena, no se queda solo en esta reciente inauguración. Pronto habrá más novedades.
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