De vender felicidad y emociones (y las tareas de un planner).

Impecable charla de Pablo Lezama ayer en “Sin Barreras”, el Congreso de Marketing y Publicidad de la UES21 en su flamante auditorio del Campus frente al Aeropuerto. Con muchos ejemplos de spots publicitarios que amenizaron la exposición, Lezama fue desgranando el nuevo camino que transitan las marcas en su misión actual de “vender felicidad” y cómo cada vez se hacen más emocionales en su vínculo con los consumidores. Desde su visión de “planner” (una suerte de interface entre el área de marketing de una empresa y los creativos que elaboran los mensajes), explicó que un “insight” es “algo que nosotros conocemos y la competencia no” sobre determinada categoría de consumo y que una marca ya no es lo que sus mensajes dicen que es sino lo que un amigo le dice a otro que es. Entre los muchos comerciales emocionales que insertó en su presentación, rescaté éste de Personal que me había pasado desapercibido y me encantó (foto).

Estuvimos ahí: así es la experiencia de Infinito Water Park (lo bueno, lo épico y lo que todavía falta)

(Por Rocío Vexenat) Desde ya que el lugar parece fuera de Córdoba. No por la distancia ni por el viaje, sino por la sensación inmediata de estar en otro escenario: arena bajo los pies, estructuras que remiten al Caribe y una lógica de parque pensada para quedarse todo el día. En sus primeros días de apertura, recorrí Infinito Water Park para entender qué propone, cómo funciona y hasta dónde logra cumplir su promesa de escape, sin salir de la ciudad.