En una Córdoba que multiplica espacios de networking, after office y cafés “instagrameables”, nace una propuesta que va a contramano de la época: menos pantallas, más conversación; menos eventos masivos, más profundidad. Así se presenta Club Asia, definido por sus impulsores como el primer club social privado asiático de Argentina.
La iniciativa funciona bajo la órbita de la Fundación Intercambio Cultural, institución con más de veinte años de trayectoria en programas de intercambio. Pero el Club no es una extensión académica ni un centro cultural tradicional: es, en palabras de sus fundadores, “un espacio de encuentro sin prisas, donde Asia no se estudia como espectáculo, sino que se vive como práctica”.
Una sede propia (y una experiencia inmersiva)
El Club tendrá sede en 9 de Julio 649 (PB D), casi esquina Cañada, en pleno centro de Córdoba. Son 230 metros cuadrados en obra (con apertura prevista para mediados de mayo) que incluyen dos salas, quincho y un jardín de 15 x 8 metros que será intervenido como “jardín selvático”. No habrá pantallas en las áreas comunes, el uso de celulares estará restringido y las conversaciones se priorizarán por sobre la hiperconexión.
El espacio contará además con el soporte institucional de la sede de Intercambio Cultural (Deán Funes 826), donde podrán realizarse actividades abiertas en un auditorio de mayores dimensiones.
¿Qué es, en concreto, Club Asia?
En términos prácticos, es un club social privado por membresía, orientado a mayores de 21 años, con un interés genuino en Asia: su filosofía, arte, gastronomía, pensamiento, negocios y formas de vida.
No se enfoca en un solo país, como lo hacen otras asociaciones culturales, sino que adopta una premisa panasiática: integra Asia Oriental, Meridional y el Sudeste Asiático. China, Japón, Corea, India y el Sudeste Asiático son los ejes iniciales.
“Lo que nos une no es un perfil profesional, sino una afinidad. Buscamos personas curiosas, reflexivas y abiertas, que valoren la escucha y el aprendizaje mutuo”, sostienen.
No habrá debates políticos ni religiosos. No se permitirán fotos ni registros audiovisuales sin autorización. No será un lugar para “marcar asistencia”, sino para cultivar vínculos. Y agregan: “El cupo es limitado para garantizar confianza y diálogo profundo”, explican.
¿Qué tipo de actividades habrá?
El esquema combina cuatro grandes pilares:
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Diálogo profundo: conversaciones guiadas sobre filosofía, duelo en el budismo, pensamiento contemporáneo asiático o negocios conscientes.
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Prácticas vivas: ceremonia del té, meditación, lectura de textos clásicos.
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Encuentros interdisciplinarios: empresarios, médicos, arquitectos, operarios o poetas compartiendo una misma tradición.
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Celebraciones rituales: festivales lunares, homenajes estacionales y cierres de ciclo.
Además, el Club proyecta funcionar como una suerte de “consulado cultural de facto del tercer sector”:
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Orientación a empresarios asiáticos.
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Acompañamiento a estudiantes asiáticos en Córdoba.
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Asistencia a turistas ante situaciones legales o de salud, en articulación con organismos provinciales.
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Constitución de domicilio y correspondencia para empresas asiáticas en formación.
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Hermanamientos con clubes similares en otras ciudades del mundo.
Cómo se ingresa (y cuánto cuesta)
El modelo es claro: membresía paga trimestral de $ 90.000. El ingreso no es abierto al público. Requiere:
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Presentación por un miembro activo
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Entrevista con el comité de membresía
El comité está integrado por Carlos Giavay Waiss, Carlos Alegre y Horacio Brites. La nominación no garantiza el ingreso: cada solicitud es evaluada para preservar el espíritu del espacio. “Lo importante no es cuánto sabes sobre Asia, sino tu disposición a aprender con humildad y respeto”, remarcan.
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