Un verano para “leer” dónde estamos parados

Hoy por hoy, nadie sabe si este 2009 tan nuevito será un año duro, durísimo o bueno. Y claro, como la economía se nutre de expectativas (y realidades), son muchos los que están con las antenas despiertas tratando de “leer” dónde estamos parados y hacia dónde va la demanda en nuestros respectivos mercados.
Varios lectores nos cuentan hoy que diciembre no fue nada malo en sus mostradores e incluso hay quienes ya ven señales de que -tras un octubre y noviembre flojo- la “cosa empieza a repuntar”. ¿Realidad o ilusión? No lo sabemos.
Un dato macro prende la luz amarilla: la recaudación de diciembre (que la increíble CFK salió a vestir de éxito), indica que -si sacamos los aportes que iban a las AFJP y el efecto precios- la actividad económica habría entrado en camino hacia la recesión. Pero quizás los números de diciembre muestran la real caída de octubre y noviembre y esté marcando el pico de la “V” (la teoría que dice que será una retracción con salida rápida hacia arriba). La recaudación de enero y febrero serán datos claves para analizar, entre otros indicadores que nos ayuden a saber cómo hacerle frente al 2009.

Estuvimos ahí: así es la experiencia de Infinito Water Park (lo bueno, lo épico y lo que todavía falta)

(Por Rocío Vexenat) Desde ya que el lugar parece fuera de Córdoba. No por la distancia ni por el viaje, sino por la sensación inmediata de estar en otro escenario: arena bajo los pies, estructuras que remiten al Caribe y una lógica de parque pensada para quedarse todo el día. En sus primeros días de apertura, recorrí Infinito Water Park para entender qué propone, cómo funciona y hasta dónde logra cumplir su promesa de escape, sin salir de la ciudad.