Turismo cinegético, estético y ahora también ¡odontológico!

Hasta ahora habíamos escuchado de norteamericanos que vienen a cazar palomas o de chilenas y europeas que vienen a implantarse siliconas, pero también hay muchos que vienen a turistear y -de paso- arreglarse los dientes. “Chilenos, españoles e italianos vienen en busca de prestaciones simples, sobre todo implantes y tratamientos de conducto”, dice Silvio Gordillo, Gerente del Círculo Odontológico de Córdoba. Blanqueo de dientes, colocación de coronas estéticas y hasta ortodoncias son los tratamientos buscados. Mientras que un diente nuevo puede costar alrededor de $ 2.000 en una clínica particular cordobesa, en Europa y Estados Unidos cuesta exactamente el doble. “Recibimos muchos colombianos y americanos que eligen nuestra ciudad porque es más segura que Buenos Aires, más barata y tiene el mismo prestigio profesional”, explica Josefina Edelstein de Creo, Centro de Rehabilitación y Estética Oral. La tendencia empezó hace unos 4 años y sigue en alza con cada vez más extranjeros que se van con otra sonrisa, dejando contentos a algunos dentistas locales. 

Estuvimos ahí: así es la experiencia de Infinito Water Park (lo bueno, lo épico y lo que todavía falta)

(Por Rocío Vexenat) Desde ya que el lugar parece fuera de Córdoba. No por la distancia ni por el viaje, sino por la sensación inmediata de estar en otro escenario: arena bajo los pies, estructuras que remiten al Caribe y una lógica de parque pensada para quedarse todo el día. En sus primeros días de apertura, recorrí Infinito Water Park para entender qué propone, cómo funciona y hasta dónde logra cumplir su promesa de escape, sin salir de la ciudad.