Sin cordobeses en el nuevo Gabinete de CFK ni en las 50 personas más influyentes del país (snif)

Atravesamos tiempos de poco protagonismo en el concierto nacional.  A las deficiencias de un sistema unitario que en la práctica desdibuja el rol de las provincias, se suman errores propios de nuestra clase dirigente que ha ido diluyendo la presencia de Córdoba casi exclusivamente a sus figuras mediáticas: la "Mole" Moli (ahora sin siquiera presencia en Tinelli), el "Rey David" Nalbandian (que supo tener mejores momentos tenísticos) y la eterna Mona Jiménez.  Si no fuera por el "batacazo" de Belgrano, en 2011 Córdoba podría haber sido casi una provincia de otro país. 
El nuevo gabinete de CFK no es la excepción: la falta de cordobeses de ley en la "pinguinera" (obviemos por piedad a Ricardo Jaime) se extiende en el nuevo período del Ejecutivo. Apenas el probo y parco Maqueda en la Corte y un par de espadas medianas en el Congreso: el prolijo Aguad y el mediático Luis Juez, cada vez más peleado con más gente.
Pero la ausencia de figuras de fuste no se circunscribe sólo a la política. Qué va. En el ranking de Noticias de Los 100 Más Influyentes no figura ningún cordobés en los primeros 50. Hay que bucear hasta el puesto 85 para encontrar a un Luis Pagani tan aporteñado que ni siquiera vino a recibir el premio al Empresario Destacado que le otorgó la otrora poderosa La Voz del Interior.  En el puesto 100, el último, aparece "Benito Roggio" y esperamos que sea la empresa (que se llama hace años Roggio) y no el propio Benito que tan muerto está como el protagonismo cordobés.  Bueno, al menos Aldo todavía declara domicilio en la ciudad y fatiga la ruta a Aeroparque todas las semanas.
Pero no seamos tan pesimistas: en estos días asume José Manuel De la Sota, un hombre que supo inaugurar un cordobesismo que no parece nacer en campo fértil. (IB).

Estuvimos ahí: así es la experiencia de Infinito Water Park (lo bueno, lo épico y lo que todavía falta)

(Por Rocío Vexenat) Desde ya que el lugar parece fuera de Córdoba. No por la distancia ni por el viaje, sino por la sensación inmediata de estar en otro escenario: arena bajo los pies, estructuras que remiten al Caribe y una lógica de parque pensada para quedarse todo el día. En sus primeros días de apertura, recorrí Infinito Water Park para entender qué propone, cómo funciona y hasta dónde logra cumplir su promesa de escape, sin salir de la ciudad.