Mega Döner, porque no todo es lomito, pizza, empanadas y hamburguesa

Nuri Kovanci es un alemán que en el 2001 vino de intercambio estudiantil a Córdoba. Tanto le gustó la Docta que juró volver para quedarse. Con esa convicción, en el 2006 desempacó maletas y abrió el primer Mega Döner en Ituzaingó 528, una marca de fast food que poco tiene que ver con las hamburguesas o empanadas.
Su core bussines pasa por los Döner Kebap, un plato típico de la cocina turco-alemana (carne asada condimentada en pan turco y con variedad de ensaladas y salsas) que vende a $ 14 en promedio cada menú. “Cuando era estudiante, había sólo pizzas o empanadas, no había alternativa. Quise ampliar las opciones y se me ocurrió sumar el Mega Döner al menú cordobés”, dice Nuri.
A fin de mes -y en menos de dos años- inaugura el tercer local de la marca (la segunda franquicia) en Colón 636 (al lado de Il Gatto de Colón y Cañada) y en octubre desembarca en Mendoza.
“Córdoba todavía tiene potencial para seguir expandiéndonos, luego de eso voy a hacer foco en el resto del país para después saltar a Latinoamérica. Ya tengo una oferta concreta de México que estoy analizando”, remata.

Estuvimos ahí: así es la experiencia de Infinito Water Park (lo bueno, lo épico y lo que todavía falta)

(Por Rocío Vexenat) Desde ya que el lugar parece fuera de Córdoba. No por la distancia ni por el viaje, sino por la sensación inmediata de estar en otro escenario: arena bajo los pies, estructuras que remiten al Caribe y una lógica de parque pensada para quedarse todo el día. En sus primeros días de apertura, recorrí Infinito Water Park para entender qué propone, cómo funciona y hasta dónde logra cumplir su promesa de escape, sin salir de la ciudad.