La Municipalidad mete presión y los carteleros se apuran a registrarse (ficharon 80, pero hay 300)

El operativo de “limpieza” del espacio público encarado hace unos meses por la Subdirección de Control de Publicidad y Cartelería comienza a dar los primeros resultados. Por lo pronto, además de “ordenar” la cartelería pública en la ciudad, renovó el interés de los carteleros por estar matriculados, y de los auspiciantes por contratar empresas “en regla”.
Así, el número de inscriptos en el Registro de Fabricantes e Instaladores de Cartelería (el costo anual es de unos $ 2.300) ascendió a 80 en poco tiempo, y día a día sigue sumando (se estima que existen más de 300 carteleros activos).
Además del trágico accidente que le costó la vida a Juan Aciar, de 13 años (murió electrocutado supuestamente por un cartel luminoso), en el incremento de carteleros matriculados incidió las intimaciones a los auspiciantes advirtiendo sobre las consecuencias de contratar empresas que no estén registradas. Con el empadronamiento en marcha, la Municipalidad va ahora por el reordenamiento. Atenti carteleros: hay varios “espectaculares” en infracción en la mira de los inspectores municipales.

Estuvimos ahí: así es la experiencia de Infinito Water Park (lo bueno, lo épico y lo que todavía falta)

(Por Rocío Vexenat) Desde ya que el lugar parece fuera de Córdoba. No por la distancia ni por el viaje, sino por la sensación inmediata de estar en otro escenario: arena bajo los pies, estructuras que remiten al Caribe y una lógica de parque pensada para quedarse todo el día. En sus primeros días de apertura, recorrí Infinito Water Park para entender qué propone, cómo funciona y hasta dónde logra cumplir su promesa de escape, sin salir de la ciudad.