Con las minicargadoras, Materfer busca su nuevo caballito de batalla

En el imaginario popular Materfer es sinónimo de fabricación ferroviaria. Sin embargo esa construcción poco tiene que ver con la actual empresa de Ferreyra que, luego del 2001 (cuando reabrió sus puertas), en sus 26 hectáreas se focalizó en cuatro unidades de negocios principales: el agro (a través de la fabricación de cosechadoras y tractores), el área de buses (que provee principalmente a la flota porteña), la ferroviaria (concentrada en la reparación de vagones) y la más reciente y joven promesa: el área de minicargadoras Agrinar.
“Sabemos que el cliente va a volver a confiar en la industria nacional”, es la frase con la que el ingeniero Manuel Álvarez, gerente del área, alienta la producción de esta nueva generación de minicargadoras que en un 90% se usan en la construcción y que pretenden comenzar a insertar más fuertemente en el agro.
Hoy los empresarios optan en su mayoría por Bobcat, la competencia made in EE.UU. “El desafío es mudarlos de marca. Desde que arrancamos con la producción en serie en diciembre del 2007, ya fabricamos 80 máquinas. La idea el año que viene es insertar 150 minicargadoras en el país y Venezuela”, dice Álvarez.

Estuvimos ahí: así es la experiencia de Infinito Water Park (lo bueno, lo épico y lo que todavía falta)

(Por Rocío Vexenat) Desde ya que el lugar parece fuera de Córdoba. No por la distancia ni por el viaje, sino por la sensación inmediata de estar en otro escenario: arena bajo los pies, estructuras que remiten al Caribe y una lógica de parque pensada para quedarse todo el día. En sus primeros días de apertura, recorrí Infinito Water Park para entender qué propone, cómo funciona y hasta dónde logra cumplir su promesa de escape, sin salir de la ciudad.