El proyecto, que se ejecuta en barrio San Vicente sobre el histórico ex Dispensario Dermatológico Guillermo Basombrío, tendrá atención gratuita las 24 horas, los 365 días del año, y estará orientado exclusivamente a situaciones críticas en perros y gatos.
La iniciativa no surgió desde un escritorio. Según explicó el concejal Juan Balastegui, uno de los impulsores del proyecto, la idea nació al escuchar una problemática que se repetía en distintos puntos de la ciudad. “Esto surge de escuchar a asociaciones proteccionistas y vecinos. Ante la situación económica, muchas personas no pueden tratar a sus animales, y en casos de emergencias directamente no tienen a dónde recurrir”, señaló.
El diagnóstico es claro: accidentes en la vía pública, animales heridos y una barrera económica que muchas veces termina siendo decisiva. “Pasaba que alguien llevaba un perro atropellado a una veterinaria, pero si no podía pagar, no lo atendían. Incluso quien lo ayudaba tenía que hacerse cargo del costo”, explicó.
El modelo: urgencias, prevención y expansión
La primera etapa del hospital contempla la recuperación de 215 m² del edificio existente y la incorporación de un área de recepción. Allí funcionará la guardia veterinaria para emergencias.
Pero el proyecto no termina ahí. En paralelo, el predio también alojará un nuevo Centro de Castraciones, y en una segunda fase se sumarán áreas de internación y cirugía programada.
“La idea es dividirlo en dos grandes sectores: uno para urgencias y otro que, en una etapa posterior, permita internación e intervenciones que no sean solo de emergencia”, detalló Balastegui.
Una inversión con lógica mixta (y costos contenidos)
Aunque la inversión total aún no fue detallada oficialmente, el proyecto tiene una particularidad: busca reducir el impacto fiscal directo. Por un lado, el edificio fue cedido mediante una donación con cargo; por otro, la obra se ejecuta con personal municipal y del Ente BioCórdoba. Además, el 70% del equipamiento ya fue adquirido.
Pero hay otro punto interesante: el modelo contempla esquemas de colaboración para sostenerse en el tiempo. “Planteamos que pueda autofinanciarse parcialmente mediante convenios con universidades, laboratorios y entidades públicas o privadas, además de la posibilidad de recibir donaciones”, explicó el concejal.
¿Puede escalar? (spoiler: sí, y antes de lo previsto)
Aunque el proyecto fue pensado inicialmente como un único hospital para la ciudad, la respuesta social ya encendió una alerta. “Después de ver la reacción de la gente, creemos que puede quedar chico. A futuro, Córdoba va a tener que pensar en más centros, probablemente en zona norte o sur”, anticipó Balastegui.
El desafío no es solo asistir, sino también ordenar la demanda. “Vamos a tener que pedir responsabilidad: quienes puedan pagar atención privada, que no saturen el sistema y permitan que accedan quienes realmente lo necesitan”, advirtió.
El “antes y después” que buscan
Si el proyecto cumple con sus objetivos, el cambio será concreto y cotidiano. “Que cualquier vecino sepa que, ante un accidente o una urgencia, tiene un lugar donde acudir. Que un animal no quede condenado por falta de recursos”, resumió Balastegui. La obra tiene un plazo estimado de tres meses y medio, con inauguración prevista para julio.
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