Un rumor volvió a cerrar los comercios del centro

El rumor es uno de los fenómenos sociológicos más fascinantes y difíciles de estudiar. Nunca se podrá establecer cómo, cuándo y dónde se disparó ayer el rumor que corrió como reguero de pólvora y llevó a que cientos de comercios del centro de la ciudad bajaran sus persianas y miles de personas literalmente huyeran de la zona.
Con una ciudadanía hipersensibilizada (y con los D´Elía dando vueltas por ahí, claro) cualquier rumor de saqueos encuentra el caldo de cultivo óptimo para iniciar un boca a boca increíble donde nadie vio nada concreto pero todos “escucharon algo” y obran preventivamente.
El 29 de mayo de 1989, hace casi 2 décadas cuando me iniciaba en el periodismo, recuerdo que sucedió algo similar: rumores de “hordas” que -en este caso- bajaban desde el cordón industrial saqueando comercios en aquellos tiempos de hiperinflación. En aquel entonces -como ayer- ni un sólo vidrio se había roto.
Qué mal que estábamos entonces. Qué mal que estamos ahora.

Estuvimos ahí: así es la experiencia de Infinito Water Park (lo bueno, lo épico y lo que todavía falta)

(Por Rocío Vexenat) Desde ya que el lugar parece fuera de Córdoba. No por la distancia ni por el viaje, sino por la sensación inmediata de estar en otro escenario: arena bajo los pies, estructuras que remiten al Caribe y una lógica de parque pensada para quedarse todo el día. En sus primeros días de apertura, recorrí Infinito Water Park para entender qué propone, cómo funciona y hasta dónde logra cumplir su promesa de escape, sin salir de la ciudad.