Qué se pudo prevenir (y qué no) de una tormenta fuerte en una ciudad débil

La "madre naturaleza" se ha encargado de demostrar con creces que sus cataclismos pueden desorganizar la más organizadas de las comunidades.  Y sumir en el peor caos a las menos preparadas.  Los últimos terremotos de Japón y Haití son buenos ejemplos de ambos extremos y podríamos situar en un punto intermedio el que vivieron los hermanos chilenos.
Con muchísima menos intensidad y gravedad que los anteriores, el meteoro que cruzó ayer la ciudad de Córdoba deja al descubierto falencias y también virtudes que conviene sopesar para no convertirnos en un cúmulo de dedos acusadores que no aportan mucho.
Si al principio de la tormenta faltó un alerta concreto y bien comunicado (parece que los alertas meteorológicos son como el lobo del cuento del pastorcito), cuando la tormenta pasó -me parece- las autoridades actuaron con rapidez y buena coordinación.
Debate abierto para decir qué nos pasó y qué cosas concretas deberían cambiar o mejorar de cara a la próxima tormenta que -inexorablemente- llegará algún día.
(Foto: Este árbol caído en la Plaza San Martín resistió muchos años y tormentan de pie, hasta ayer.  Habla de la magnitud del meteoro)

Estuvimos ahí: así es la experiencia de Infinito Water Park (lo bueno, lo épico y lo que todavía falta)

(Por Rocío Vexenat) Desde ya que el lugar parece fuera de Córdoba. No por la distancia ni por el viaje, sino por la sensación inmediata de estar en otro escenario: arena bajo los pies, estructuras que remiten al Caribe y una lógica de parque pensada para quedarse todo el día. En sus primeros días de apertura, recorrí Infinito Water Park para entender qué propone, cómo funciona y hasta dónde logra cumplir su promesa de escape, sin salir de la ciudad.