Proponen un impuesto a la herencia (yo estoy de acuerdo)

Siempre he pensado que en esto de “la lucha contra la desigualdad” hay más retórica que ideas prácticas y decisión política.
Y que la ley de herencia en la Argentina es anacrónica: no sólo impide virtualmente disponer de la propia fortuna, sino que la eterniza -generación tras generación- de una manera poco productiva.
En duras discusiones de sobremesa he defendido frente a amigos “ricachones” un fuerte impuesto a la herencia.
Por eso me congratuló leer en Fortuna que Iván Werning -un joven argentino considerado en el mundo académico como uno de los teóricos en economía más prometedores- sostiene que “un impuesto a la herencia reduce las desigualdades”. (Ver artículo completo aquí).
Espero no hacerme demasiado viejo antes que nuestro bendito país se siente a discutir una nueva ley federal de impuestos que -además de cumplir con la Constitución- nos reorganice tras el bicentenario. Menos IVA, más Ganancias (en contribuyentes, no en alícuota), menos Retenciones y un fuerte impuesto a la herencia (todos coparticipables), podrían ser un mix interesante de cara a los próximos 100 años de la Argentina.

Estuvimos ahí: así es la experiencia de Infinito Water Park (lo bueno, lo épico y lo que todavía falta)

(Por Rocío Vexenat) Desde ya que el lugar parece fuera de Córdoba. No por la distancia ni por el viaje, sino por la sensación inmediata de estar en otro escenario: arena bajo los pies, estructuras que remiten al Caribe y una lógica de parque pensada para quedarse todo el día. En sus primeros días de apertura, recorrí Infinito Water Park para entender qué propone, cómo funciona y hasta dónde logra cumplir su promesa de escape, sin salir de la ciudad.