Para sostener el gobierno central cada cordobés aportó $ 1.900 (y se viene el tren a Ezeiza)

Sólo entre 2005 y 2009 cada uno de los 3,3 millones de cordobeses (incluyendo niños, ancianos, indigentes) hizo un aporte promedio neto de $ 1.875 para contribuir a la Nación Argentina. A eso asciende el Residuo Fiscal Neto (RFN) que los académicos definen como el saldo de cada provincia entre los recursos impositivos que extrae la Nación y lo que vuelve en coparticipación, otras remesas y gastos directos.
La solidaridad es un principio básico de la conformación de un agregado social: las provincias más ricas ayudan a las más pobres, así como -se supone- los países más ricos lo hacen con los más pobres.
Pero la solidaridad tiene que tener un correlato en el reconocimiento a ese aporte. Y el destrato que Córdoba sufre -desde hace largos años- de parte del gobierno central va acumulando -gota tras gota- una sensación de hastío que no deja de crecer.
Mientras otras provincias reciben obras y remesas, Córdoba la rica sigue aportando en silencio a la construcción de una Nación que cada vez la desprecia más. Por hablar de obras equivalentes, el tren que los porteños podrán usar para llegar en 30 minutos a tomar un avión a Ezeiza empezará en breve. Costará los mismo que el cajoneado proyecto del subte cordobés. Mientras tanto, cientos de miles de cordobeses demoran el doble de tiempo para recorrer mucho menos de la mitad de aquel trayecto.
El 54% de los lectores de este pequeño espacio de información y debate se siente antes cordobés que argentino. Y -buen lector de los tiempos que corren y el humor social- el gobernador electo habló del nacimiento del cordobesismo, por ahora un título que habrá que dotar de contenido.
Avanzar en mayores espacios de autonomía es un sentimiento histórico de los cordobeses. Pero no hay autonomía sin autarquía y ahí estamos embretados: la Nación cobra IVA, Ganancias, Retenciones y la mayoría de los tributos. “La caja” está invertida. Quizás en encontrar alternativas a esa situación esté la clave...

Estuvimos ahí: así es la experiencia de Infinito Water Park (lo bueno, lo épico y lo que todavía falta)

(Por Rocío Vexenat) Desde ya que el lugar parece fuera de Córdoba. No por la distancia ni por el viaje, sino por la sensación inmediata de estar en otro escenario: arena bajo los pies, estructuras que remiten al Caribe y una lógica de parque pensada para quedarse todo el día. En sus primeros días de apertura, recorrí Infinito Water Park para entender qué propone, cómo funciona y hasta dónde logra cumplir su promesa de escape, sin salir de la ciudad.