“Me cansé de Córdoba, me voy a San Luis”

Jorge Lanfranconi es un empresario que -además de su pasión por las fragancias y los objetos curiosos- tiene una sensibilidad especial por las personas y los lugares. Y aunque su empresa nació aquí, hoy reconoce con un dejo de tristeza: “Mientras en Córdoba las acciones concretas que respalden a las empresas, en el mejor de los casos, se demoran; en San Luis te ofrecen exenciones impositivas municipales y provinciales por 10 años, además de la posibilidad de contar con un terreno para que construyas la fábrica”. Por eso, el empresario se está preparando para trasladarse con fábrica y todo al “otro país”.
Pero al margen de estos avatares, Esencias del Boticario está lejos de detener la producción: ya prepara el lanzamiento de una nueva línea de productos para niños (shampoo, crema de enjuague, colonia y emulsión) y otra de fragancias suaves que podés usar en el cuerpo o rociar en el ambiente.

Estuvimos ahí: así es la experiencia de Infinito Water Park (lo bueno, lo épico y lo que todavía falta)

(Por Rocío Vexenat) Desde ya que el lugar parece fuera de Córdoba. No por la distancia ni por el viaje, sino por la sensación inmediata de estar en otro escenario: arena bajo los pies, estructuras que remiten al Caribe y una lógica de parque pensada para quedarse todo el día. En sus primeros días de apertura, recorrí Infinito Water Park para entender qué propone, cómo funciona y hasta dónde logra cumplir su promesa de escape, sin salir de la ciudad.