Los InfoNautas no se comen “el caramelito” de CFK (pero...)

Un récord de opiniones generó ayer la nota donde -desde nuestro punto de vista- la jugada del matrimonio K daba un salto hacia adelante en el conflicto campo-gobierno.
Es que nos guste o no nos guste (y ni a mí ni a nuestros lectores nos gusta nada), la última movida de Cristina Kirchner fue otro “caramelito” con el que distrajo y reorientó el eje del conflicto (para usar los términos de Mario Pereyra).
El gobierno dió por cerrada esta discusión y -me parece- a los dirigentes del campo les convendría patalear un poco más en los discursos pero tragarse el “caramelito” y meter violín en bolsa, evitando arrastrar al país a una división mayor de la que -quizás- ya no haya retorno.
Con pereza al principio, con interés luego y con orgullo al final, acabo de terminar de editar los casi 100 comentarios que suscitó este tema. Da gusto tener una comunidad de lectores tan respetuosos y tan “pensantes”.
Quizás de este sector del arco político, social y económico tenga que venir ahora el gesto de grandeza y humildad que el gobierno no ha sabido, no ha querido o no ha podido tener en este conflicto. (IB).

Estuvimos ahí: así es la experiencia de Infinito Water Park (lo bueno, lo épico y lo que todavía falta)

(Por Rocío Vexenat) Desde ya que el lugar parece fuera de Córdoba. No por la distancia ni por el viaje, sino por la sensación inmediata de estar en otro escenario: arena bajo los pies, estructuras que remiten al Caribe y una lógica de parque pensada para quedarse todo el día. En sus primeros días de apertura, recorrí Infinito Water Park para entender qué propone, cómo funciona y hasta dónde logra cumplir su promesa de escape, sin salir de la ciudad.