Los balances trimestrales cerrados a septiembre fueron el aperitivo (Galicia y Macro tuvieron pérdida neta, por ejemplo), pero cuando se vean los números finales del año, varios grandes bancos (quizás Bancor también) mostrarán pérdidas por primera vez en años.
“Lo que se viene observando es que de los 20 principales bancos, 17 tuvieron en 2025 ganancias menores a 2024, pero 10 de ellos directamente están en zona de números rojos -analiza Raúl Paolasso, de Bancor-; hablo de bancos públicos y privados… veremos cómo se acomodan los números de octubre, noviembre y diciembre”.
Las entidades reguladas por el BCRA tienen 120 días para mostrar sus balances anuales y, en estos meses, todas trabajan puertas adentro en el mejor maquillaje posible para presentar el cuadro final a sus stakeholders. Entre fines de febrero y los primeros días de marzo se verán las cartas.
Lo que les pasó, ya se sabe: el BCRA dejó de remunerar los depósitos bancarios de manera generosa y la baja de la inflación obligó a que los bancos “trabajaran de bancos”, pero todavía con estructuras de ministerios y un mercado liliputiense.
Paolasso lo pone en un ejemplo clarísimo: “miremos Canadá, un país que tiene un PIB entre 3 y 4 veces más grande que Argentina y una cantidad de depósitos al sector privado que equivale al 100% de su PIB, cuando en Argentina ese ratio apenas llega al 10%. Bien: en Canadá, con ese volumen de economía y préstamos hay solo 16 bancos y en Argentina 81”.
¿Eso implica que debería haber más fusiones de bancos? Podría ser, pero tampoco lo garantiza. Hoy comprar un banco es básicamente comprar una cartera de clientes que -tecnología mediante- se pueden mudar al instante a otro banco que ya usan y -en el medio- hay un proceso de un año para “empalmar” los respectivos sistemas.
Le pasó a Galicia con HSBC, a Santander con Citi y a Macro con Itaú: terminar las compras respectivas llevó larguísimos meses y obstáculos regulatorios que distraen la operación del día a día, donde las fintechs se mueven con mucha más agilidad, innovan y suman clientes.
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¿Están preparados para comunicar que tuvieron un 2025 con pérdidas?
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No nos adelantemos, hay que terminar de hacer números, porque los bancos tenemos que esperar datos públicos de inflación para hacer ajustes y todavía no tenemos toda la hoja completa. Dos cosas son seguras: 2025 fue peor que 2024, pero tomando 2024 (ganaron unos $ 100.000 millones) y 2025 los números sumados siguen siendo muy buenos -resume Paolasso.
Si todos los bancos atravesaron turbulencias el año pasado, los bancos públicos la pasaron peor: tienen estructuras más pesadas y mayor rigidez en gastos.
No es el caso de Bancor, donde Paolasso tiene luz verde del gobernador para ajustar: pasó de 3.200 a 2.400 empleados sin despidos y, aún así, el banco sigue “gordo” en cantidad de sucursales y personal.
Paolasso (hombre de San Francisco, como el gobernador) apoya su gestión en tres patas: habla de un shock de austeridad (renegoció acuerdos con los principales proveedores), de restructuración organizacional (armó un organigrama “base cero”) y de soberanía tecnológica (dejar de depender de terceros en actualizaciones y desarrollos de aplicaciones y productos tecnológicos).
“Nos deshicimos de 290 gerencias y armamos un organigrama desde cero, implementando metodologías ágiles de gestión con tribus por producto”, resume sobre los cambios que impulsó desde la presidencia de la entidad.
El gran cambio en los usos de la banca, acelerado por la pandemia, incluso lleva a que Bancor esté sobredimensionado en ATM (cajeros automáticos): tiene casi 900 y podría funcionar sin problemas con unos 330.
¿Por qué un ATM genera gastos? Si bien la inversión inicial es “accesible”, cada uno de esos “bichos” inicia una cadena de aprovisionamiento de efectivo y servicios técnicos que hoy no se justifican con la banca online.
Después del cimbronazo de 2025, los bancos de Argentina deberán corregir procesos, contener gastos y buscar nuevos negocios en un ambiente donde hay muchos comensales sentados a un mesa que tiene insuficientes viandas para que todos queden satisfechos.
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