“Esta propuesta surgió con la pregunta: ¿qué pasa si dejamos de pensar la salud como una sucesión de consultas aisladas y empezamos a abordarla como un proceso continuo, guiado y estratégico?”, reflexiona Christian Krzywoblocki Calvo, osteópata, fundador y director de Holister.
El funcionamiento es simple, pero conceptualmente disruptivo. La prepagada opera a través de una membresía mensual, una suscripción por débito automático, gestionada vía Mercado Pago, cuyo valor equivale aproximadamente a una consulta y media (1,5) tradicional. A cambio, el paciente accede de forma total al equipo profesional, sin límites de consultas, siempre bajo un esquema coordinado y guiado por el propio centro según las dolencias, objetivos y contexto de cada persona.
“La diferencia clave es que el paciente deja de pensar en cuántas consultas puede pagar y empieza a pensar en procesos”, detallan desde Holister. No hay sorpresas económicas ni costos ocultos: con un valor fijo mensual, el beneficiario sabe que todas sus necesidades están cubiertas dentro del ecosistema, sin gastos adicionales.
Cuando el paciente ingresa y antes de su primera sesión se le hace llenar un formulario para conocerlo en forma personalizada. En el momento en que la persona decide asociarse, recibe un formulario breve, que permite al equipo conocer en profundidad el caso: dolencias actuales, antecedentes, dificultades, objetivos y expectativas. Con esa información se comienza a elaborar el plan de tratamiento, y desde ese instante el paciente ya accede a uno de los beneficios más valorados del sistema: la prioridad en los turnos.
La consulta individual tiene un valor de $ 80.000 pero tienen varias modalidades de acceso. El ecosistema Focus trabaja un área específica y el acceso es ilimitado a una especialidad. (Osteopatía, Nutrición Funcional, PNI o Neuroemoción). El costo es de $100.000 por mes y se cobra por débito automático.
Luego el ecosistema Full es una propuesta más completa con acceso ilimitado a todas las áreas, coordinado por el equipo de Holister. Se brinda el acceso a un equipo interdisciplinario, con prioridad de turnos y seguimiento personalizado. Los cupos son limitados y el costo es de $120.000 por mes por débito automático.
El modelo de negocios es altamente escalable y sostenible. La membresía permite previsibilidad financiera, mejor organización del trabajo profesional y una relación de largo plazo con el paciente. Ya no se trata de “llenar agendas”, sino de gestionar procesos de salud en el tiempo, con métricas claras de seguimiento, resultados y adherencia.
Poner al paciente en el centro
Actualmente, la prepaga integral abarca cuatro especialidades principales: osteopatía, psiconeuroinmunología clínica, nutrición funcional y neuroemoción aplicada. Cada disciplina trabaja sobre áreas específicas del funcionamiento del organismo, pero todas están atravesadas por un mismo paradigma: el enfoque integrador de la psiconeuroinmunología clínica, que entiende la salud como la interacción constante entre el sistema nervioso, el sistema inmune, el metabolismo y el mundo emocional.
Este trabajo interdisciplinario no es declamativo, sino operativo. Uno de los diferenciales más fuertes del modelo es que todo el equipo profesional trabaja de forma organizada, coordinada y en permanente interrelación. El paciente no “rebota” de consultorio en consultorio, sino que el centro diseña, ajusta y conduce el proceso terapéutico de manera integral.
A diferencia de muchas propuestas de suscripción o planes cerrados, Holister no exige períodos mínimos de permanencia. El paciente puede ingresar y salir cuando lo desee. Sin embargo, desde el centro recomiendan un plazo aproximado de tres meses para poder atravesar un proceso real de recuperación, adaptación y mejora funcional. “Después de ese tiempo, la mayoría decide quedarse, porque entiende que el acompañamiento, la coordinación del equipo y la prioridad de turnos justifican ampliamente la permanencia”, destacan.
En comparación con las propuestas tradicionales del mercado, los beneficios son claros. El modelo elimina la lógica fragmentada de atención, reduce la incertidumbre económica, optimiza tiempos y pone al paciente en el centro de un sistema que se adapta a él, y no al revés. Además, al tratarse de un enfoque natural e integral, no hay derivaciones externas ni gastos complementarios: todo sucede dentro del mismo ecosistema.
A Holister llegan en general hombres y mujeres de entre 35 y 65 años, en etapa activa tanto laboral como física. Son personas con alta demanda profesional, muchas veces vinculadas al deporte o a actividades físicas intensas, conscientes de la importancia de su salud y dispuestas a invertir en optimizar su funcionamiento, su rendimiento y su longevidad. No buscan solo resolver un dolor puntual, sino sostener la calidad de vida en el tiempo.
Entre los logros alcanzados hasta ahora, el equipo destaca haber logrado instalar un nuevo paradigma de atención, con altos niveles de retención dentro del ecosistema y una comunidad de pacientes comprometidos con su proceso de salud. El desafío para 2026 es claro: ampliar la cartera de clientes sin perder calidad de atención, profundizar el modelo de membresías y sumar nuevos servicios que sigan fortaleciendo el enfoque integral.
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