Hábleme de ese nuevo tractor, Mr. Smith

Hace 18 años exactamente, Coovaeco Turismo le dio una vuelta de rosca a esto del “turismo educativo” y se largó a hacer viajes a EE.UU, Australia y Nueva Zelanda para aprender lo último en tecnología agropecuaria. “La semana pasada, 82 pasajeros partieron para conocer fábricas como John Deere, Case, New Holland, fábricas de riego y los criaderos de semillas de Monsanto”, explica Sandro Bonino.
En el `90, cuando arrancaron, el contingente contaba con escasos 20 pasajeros. El récord fue el 2007 con 110. “Con el problema del campo, este año bajó un poco el número, pero tenemos productores agropecuarios, profesionales, técnicos e ingenieros de la agroindustria que viajan por tercera y cuarta vez”.
Son 14 días (a U$S 3.726) en los que no hay tiempo para hacer turismo, sólo capacitación. Eso sí: viajan con dos técnicos del Inta que ofician de una suerte de “guías turísticos” de campos experimentales, fábricas de maquinaria agrícola, universidades y del "Farm Progress Show, la exposición a campo abierto con la dinámica más grande del mundo".

Estuvimos ahí: así es la experiencia de Infinito Water Park (lo bueno, lo épico y lo que todavía falta)

(Por Rocío Vexenat) Desde ya que el lugar parece fuera de Córdoba. No por la distancia ni por el viaje, sino por la sensación inmediata de estar en otro escenario: arena bajo los pies, estructuras que remiten al Caribe y una lógica de parque pensada para quedarse todo el día. En sus primeros días de apertura, recorrí Infinito Water Park para entender qué propone, cómo funciona y hasta dónde logra cumplir su promesa de escape, sin salir de la ciudad.