Esta vez la culpa sí es del cartero (y del que le da de comer)

Hace unos días Teleocho Noticias puso al aire un informe que mostraba cómo en una alcantarilla de barrio Escobar “descansaban” cientos (sí… ¡cientos!) de resúmenes de cuenta (y demás correspondencia) de Tarjeta Naranja y Movistar, entre otras (no te pierdas el video aquí).
Aunque para el público en general puede ser una nota de color, para las empresas involucradas es un tema más que sensible (sobre todo teniendo en cuenta los costos de enviar resúmenes a sus clientes).
Si bien desde el lente de la cámara no se alcanzan a leer los sellos postales, nos contaron fuentes de empresas involucradas en este fraude que esa era correspondencia cursada por Oca, una compañía poco sensible al contacto con la prensa y de la que no pudimos obtener ayer un comentario oficial.
Para los vecinos de la zona no había ninguna novedad en el informe periodístico: bastante seguido se encuentran con correspondencia tirada en ese lugar.
Maten al cartero, sí. ¿Y qué hacemos con el gerente?

Estuvimos ahí: así es la experiencia de Infinito Water Park (lo bueno, lo épico y lo que todavía falta)

(Por Rocío Vexenat) Desde ya que el lugar parece fuera de Córdoba. No por la distancia ni por el viaje, sino por la sensación inmediata de estar en otro escenario: arena bajo los pies, estructuras que remiten al Caribe y una lógica de parque pensada para quedarse todo el día. En sus primeros días de apertura, recorrí Infinito Water Park para entender qué propone, cómo funciona y hasta dónde logra cumplir su promesa de escape, sin salir de la ciudad.