Cautivá con tu luz

(Por Sara Bongiovanni)
Así como la música y los aromas, la iluminación también acciona el espíritu. Philips, una marca que ha transcendido generaciones y muchos cambios de tecnología, presenta una lámpara portátil que puede ser controlada por cada usuario. En realidad, son cuatro lamparitas de led, dos rojas, una azul y una verde, contenidas en una esfera sintética transparente, que permiten infinidad de combinaciones cromáticas para crear efectos inusitados en un ambiente.

Es una magnífica opción para aquellos lugares que pretenden atmósferas que inviten a la permanencia. Cada modelo responde a lo que buscás.
El modelo Living Colors viene con led RGB y con control remoto para programar las combinaciones de colores.
El diseño transparente del artefacto acentúa su poder innovador y sorprendente. El modelo mini viene con carcasa blanca y negra también.
Los especialistas sugieren colocarlos en rincones esquineros para aprovechar el ángulo de luz que irradian.
En las habitaciones de los chicos se pueden colocar con total seguridad porque las lámparas son frías al tacto. En livings son ideales también.

Comercialmente conocida como Living Colors Generation 2, es pequeña pero con una potencia y presencia increíble. Aporta interesantes efectos de luz y con el control remoto se pueden lograr  millones de combinaciones cromáticas distintas.
En una reunión, para hacer alguna tarea pendiente, durante una cena a solas o “en banda”, se usan colores cálidos: amarillo, naranja y rojo, despiertan sensaciones positivas, confianza y motivan la sociabilidad. La roja ¡enciende!
Los azules, verdes y púrpura en diferentes niveles aportan sensación de frescura y paz, suelen ser ideales para el baño, el dormitorio, o áreas privadas.
Hay una zona del espectro en la  que reinan los neutros (beige, gris, blanco), que son más bien “híbridos” y ello sirve para lograr efectos de transición entre las habitaciones, y se confabulan muy bien con otros tonos como complemento.
También, es posible ajustar la intensidad de la luz y siempre logra un ángulo de 120º con la posibilidad de variarlo. A esta altura, ya casi hipnotizados, tenemos que bajar a la tierra y saber que el costo de este “chichecito” ronda los $ 1.600. La versión mini cuesta $ 700, pero ya sin led RGB, y sin control remoto, sólo aporta un toque de luz. Si bien  hay diversos modelos -con pie, para suspender, etcétera - en Córdoba sólo se consiguen las dos versiones para apoyar.

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