Generación Ni-Ni: casi un millón de jóvenes ni estudia, ni trabaja (en Córdoba son 80.000)

Hace no muchas décadas atrás, los jóvenes no teníamos demasiadas alternativas a la hora de elegir qué hacer con nuestros futuros: si no estudiábamos, teníamos que salir a trabajar. Y si bien no nos sumamos al pensamiento de que todo tiempo pasado fue mejor, no podemos pasar por alto algunos índices como los que arroja la Cepal, que señala que en la Argentina hay alrededor de 900.000 jóvenes que no estudian ni trabajan. Son los llamados “Generación Ni-Ni”.
¿Y por Córdoba cómo andamos? “Calculamos que en Córdoba hay aproximadamente 80.000 jóvenes que no estudian ni trabajan, sin duda una cifra muy alta y preocupante porque se trata de una situación que por sus características no puede mejorarse en el corto plazo”, reflexiona Mariano Gewerc, gerente regional de Sesa Select.
Y en un mercado laboral cada vez más exigente y competitivo, la falta de capacitación -sumada a la falta de experiencia laboral- se transforman en un problema que se retroalimenta y del que cada vez más jóvenes no pueden salir. (Más sobre la generación Ni-Ni y cómo destrabar un escenario tan complejo en ver la nota completa). 

La generación Ni-Ni es un término que se usa mundialmente para hacer referencia a jóvenes de entre 14 y 30 años que no estudian, no trabajan y por ende están en condiciones de marginación, discriminación y exclusión social.
Tomar una posición indiferente antes la realidad y elegir no estudiar (afirman que no conseguirán un trabajo vinculado con sus estudios), es el rasgo característico de esta generación.
- Los jóvenes que integran la generación Ni-Ni, ¿lo hacen por elección?-, preguntamos.
- Obviamente que no. Ningún joven entra en esta categoría por elección, por eso tampoco podemos esperar que salgan de ella solo por sus propios medios. La situación de desempleo y la frustración que genera el hecho de presentarse a entrevistas y no ser contratado son factores desmotivantes ante los que hay que tener mucha fortaleza y contención familiar para superarlos y no bajar los brazos-, señala Gewerc (foto).
- ¿Cómo se “destraba” este problema?
- Destrabar el complejo escenario laboral en el que se encuentran los jóvenes requiere de un compromiso entre el Estado, para diseñar políticas nacionales; la comunidad educativa, para repensar si las diferentes instancias de formación habilitan a los egresados  a  desempeñarse laboralmente; y el sector empresario, para ofrecer su mirada sobre las debilidades que ven en los jóvenes que  impiden que  sean contratado. Un diálogo real sobre las razones de esta problemática y las alternativas para su solución es el modo para avanzar hacia la inclusión laboral de la generación Ni-Ni.

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