Ascendencia 93% europea (menos vasco de lo que creía), gen guerrero y ¡un primo brasilero! (mis resultados en Genera)

(Por Íñigo Biain) La decodificación del primer genoma humano en 2003 (¡hace ya 20 años!) empieza (hoy) a permitir conocer más sobre nuestro propio ADN. La empresa brasileña Genera (que opera en Argentina) me entregó los resultados de mi test de ADN que indica -entre otras muchas cosas- que 93% de mi ascendencia proviene de Europa. (Ah… descubrí un primo en Brasil).

Me sorprendió. Ya había hecho otro test genético con una empresa europea y -en ese caso- los datos no me aportaron mucho. Pero ahora, con mi perfil genético en Genera no solo sé que mi ascendencia es 93% europea, sino que allí predomina el linaje de Iberia (56%) y el Vasco (“solo” 11%). También mi sangre -más propiamente mis genes- traen algo de Alemania, Francia, Países Bajos, Italia y claro, un 7% de América.

Pero más allá de estos datos de color, el informe de este laboratorio me deja otras consideraciones (algunas de las cuales) comparto aquí:

  • En mi escala de riesgo genético, tengo aumentado el riesgo a padecer diabetes tipo 1 y fibrilación auricular; en cambio, tengo reducido el riesgo de cáncer de próstata, Alzheimer (¡puf, qué alivio!) y Linfoma de Hodgkin.

  • Además, por poseer el alelo G en el marcador rs4680 en el gen COMT del cromosoma 22, presento “una mayor predisposición a soportar y manejar mejor las situaciones estresantes”. Eso se conoce como Gen Guerrero.

  • Mi Habilidad Matemática según mis genes dice: “Sin predisposición a tener rendimiento matemático por debajo del promedio” (bueno, algo es algo) y poseo un “nivel de Impulsividad” bajo.

  • Algo que ya sabía y corroboro: mis genes marcan “predisposición a la preferencia por el horario diurno” (soy alondra y no búho) y no tengo “predisposición al alcoholismo” (sí, sí, sírvame otra copa, camarero).

  • Cuando me preguntaban si era más del “team dulce” o el “team salado” elegía esto último y ahora sé que mis genes marcan “percepción de la mayoría de los tipos de sabor amargo” (por eso -quizás- soy incapaz de distinguir un buen helado de dulce de leche de uno “comunacho”, pero paladeo embutidos y picadas diversas).

  • Cosas no muy buenas que me dice el test es que tengo mayor riesgo de fotoenvejecimiento (soy “blaquiño”), predisposición a desarrollar calvicie (el teléfono de Hair Recovery, por favor) y una expectativa de vida media, “sin predisposición al envejecimiento tardío”.

  • Aunque en mi juego del squash no se percibe, el resultado indica que tengo “predisposición a un mayor consumo de oxígeno y una mayor resistencia física”, por suerte (y es verdad, no me lesiono) “sin predisposición al daño muscular luego de la actividad física de alta intensidad” (bueno, capaz que tampoco hago “alta intensidad”).

  • Y otra mala: tengo un riesgo de obesidad 2,5x mayor “culpa” de una variante en el gen FTO que “está relacionada con un IMC más alto y un mayor riesgo de obesidad en varias poblaciones”. Eso sí: gordito pero fortachón: tengo huesos más densos y mayor fuerza muscular que el promedio (que es -en definitiva- lo que miden estos test).

Querido primo…

A medida que estos test genéticos se popularizan (hoy Genera los ofrece entre $ 10.000 y $ 14.000 según la complejidad), las bases de datos (con tu consentimiento, claro) matchean perfiles y pueden establecer vínculos de parentescos.

Un tal Marcos A. G es mi primo de quinto a octavo grado, es decir -me explican desde Genera- que compartimos abuelos de 5 a 8 generaciones atrás. Googleando di que este tal Marcos, vive en Brasil y Genera (con su consentimiento) comparte conmigo (por ser pariente) su email, así que ya le he escrito. 

  • ¿Y cómo se establecen estos parentescos? -pregunté

  • Podemos medirlo por la cantidad de ADN que comparten estos primos. En este caso, los primos hermanos comparten una media del 25% del ADN. Luego, con cada generación de primos, ese valor se reducirá a la mitad. Así, en el caso de los primos quintos, los que comparten abuelos de hace cinco generaciones, tendrían alrededor de un 1,5% de su ADN compartido. Podemos medirlo con precisión comparando los marcadores del ADN de los clientes a través de la PA, por lo que traduce ese reparto en centimórganos, que es una forma de medir lo similares que son los segmentos de ADN entre dos personas.

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