El nuevo logo, creado por Camp + King, elimina la clásica barra en el nombre, ajusta la tipografía y le da al conjunto una presencia elegante y moderna, pensada para pantallas más que para carteles físicos. Además, incorpora un elemento personalizable: los agentes pueden insertar imágenes entre "RE" y "MAX", una innovación que puede resultar tanto divertida como caótica.
Aquí es donde el movimiento se pone jugado: la nueva marca sólo existe en digital. Los letreros de "Se vende", la señalización de oficinas y otros puntos de contacto físicos seguirán usando el antiguo logo.
Según Re/Max, esta doble estrategia permite mantener reconocimiento mientras moderniza la presencia digital, pero según muchos expertos en branding, tener dos logos al mismo tiempo es como llevar una chaqueta de esmoquin con pantalones deportivos: técnicamente funciona, pero manda señales contradictorias.
Aún así, la compañía parece confiar en su apuesta. Como explica Abby Lee, vicepresidenta ejecutiva de marketing de Re/Max: “Queremos poner estos recursos de marca renovados en sus manos ahora para que tengan las herramientas que necesitan para presentarse mejor en los canales de redes sociales y en la publicidad digital”.
Las encuestas internas muestran que la nueva imagen supera a la competencia en atractivo visual y reconocimiento. Cerca del 78% de las personas aún podían identificar el globo sin necesidad de ver la palabra Re/Max, una victoria considerable para la marca. La recalibración, más que una reinvención total, busca modernizar la imagen sin perder la esencia que hizo reconocible a la marca durante décadas.
¿Qué dicen los que saben? Le consultamos a Guillermo Leal, diseñador gráfico, director de arte, diseñador de marcas gráficas y packagings, quien nos dio su punto de vista.
Desde una mirada especializada en branding, señala que Re/Max realizó un giro estratégico en su sistema de identificación visual. La marca dejó atrás un logosímbolo rígido (en el que texto e imagen no podían separarse sin perder eficacia), para adoptar un esquema más flexible, con logotipo y símbolo que pueden funcionar de manera independiente.
En ese proceso, el tradicional globo aerostático pasó de ser un símbolo figurativo a uno más abstracto. Según Leal, la decisión se sostiene en la enorme familiaridad que el emblema ya tiene a nivel global: el “globo” sigue siendo reconocible y pertinente, aunque la síntesis lograda en esta nueva versión podría haber resignado algo de singularidad.
El especialista también pone el foco en el logotipo, que incorpora un corte diagonal como herencia directa de la identidad anterior. Sin embargo, advierte que la marca parece mantener demasiados elementos en simultáneo, lo que genera cierta indefinición jerárquica: cuando una marca cuenta con un símbolo potente, suele ser este el que asuma el protagonismo principal, algo que en el caso de Re/Max no termina de resolverse del todo.
En cuanto al uso del color y la geometría, Leal observa una cercanía visual con marcas como Pepsi y plantea algunas dudas sobre la performance de la identidad en soportes físicos. Los tonos oscuros, explica, no ofrecen la misma claridad ni contundencia que los colores contiguos, lo que podría generar limitaciones en determinadas aplicaciones, especialmente en versiones monocromáticas.
Aun con estas observaciones, la evaluación final es positiva: para Leal, la identidad actual de Re/Max tiene mayor rendimiento que la anterior, aunque todavía presenta margen para evolucionar hacia un nivel de diseño más alto.
Un giro digital sin hoja de ruta visible
Por ahora, la empresa no detalló qué acciones concretas se implementarán con este nuevo branding ni cómo se gestionará la transición entre lo físico y lo digital.
Lo que sí queda claro es que Re/Max no teme arriesgar: con su nuevo logo digital, busca conectar con clientes en el ecosistema online, donde hoy están la mayoría de sus compradores y vendedores.