Qué quieren (y qué ya no) los trabajadores argentinos en 2026: menos jefes, más flexibilidad (las 8 tendencias en RRHH)

El mundo del trabajo no espera a nadie. Y 2026 asoma como un año bisagra: menos jerarquías, más negociación fina con el talento, salarios que no siempre alcanzan y una Inteligencia Artificial que acelera todo (pero no para todos por igual).

Randstad, la compañía global de talento, puso blanco sobre negro y enumeró las 8 tendencias laborales que van a marcar el pulso del empleo en Argentina durante 2026. Spoiler: no se trata solo de reformas laborales o de si se vuelve o no a la oficina. Acá hay un cambio más profundo, estructural y cultural.

Andrea Ávila, CEO de Randstad para Argentina, Chile y Uruguay, lo resume sin rodeos: “El mercado laboral está atravesando una redefinición estructural. Las empresas tienen que revisar cómo trabajan, cómo lideran y cómo se vinculan con su gente. La flexibilidad y la apertura a nuevos modelos ya no son opcionales”.

Vamos al hueso. Estas son las 8 tendencias que se vienen en 2026:

1- Liderar ya no seduce (pero sigue siendo clave)
Los jefes siguen siendo necesarios, pero cada vez menos gente quiere ser jefe. Especialmente entre los más jóvenes, que ven los roles jerárquicos como más estrés que premio.

¿En criollo?: nadie quiere comerse el garrón sin ver el beneficio. Resultado: las empresas van a tener que reinventar el liderazgo, ofrecer mejores incentivos y repensar cómo se desarrolla una carrera sin que todo termine en “subir de puesto o nada”.

2- Estructuras más flacas, menos burocracia
Chau organigramas infinitos. Las empresas avanzan hacia estructuras más planas, con menos niveles jerárquicos, decisiones más rápidas y equipos con más autonomía.

Esto sirve para bajar costos, sí, pero también para algo clave: no perder tiempo. Eso sí, exige líderes más preparados y equipos con mentalidad emprendedora. No es para improvisados.

3- El salario emocional deja de ser chamuyo
Cuando la plata no alcanza (o no puede subir al ritmo que todos quisieran), entran en juego otros factores: flexibilidad, clima laboral, oportunidades de crecimiento, bienestar.

El famoso salario emocional deja de ser un “nice to have” y pasa a ser parte central del paquete. Quien no lo entienda, pierde talento.

4- Vuelve a pesar la estabilidad
Después de años de cambio permanente, muchos trabajadores empiezan a decir: “me quedo donde estoy”. Frente a un contexto económico incierto, la estabilidad vuelve a cotizar en alza.

Esto se traduce en decisiones de carrera más conservadoras y menos rotación. Para las empresas, una buena noticia… si hacen bien los deberes.

5- La experiencia del empleado, de punta a punta
Ya no alcanza con un buen onboarding y una notebook nueva. La experiencia del empleado incluye todo el ciclo: desde cómo entra alguien a la empresa hasta cómo se va (offboarding incluido). El mensaje es claro: cómo tratás a la gente cuando se va habla tanto de tu cultura como cuando la contratás.

6- Jornadas más cortas, pero más enfocadas
La flexibilidad ya ganó la discusión. Ahora viene la segunda ola: jornadas fragmentadas, trabajo por bloques, menos horas improductivas y más foco real. No es trabajar menos, es trabajar mejor. 

7- Éxito laboral: redefinido
Ascender ya no es el sueño universal. Muchos trabajadores rechazan promociones si el costo personal es demasiado alto.

Hoy pesan más el equilibrio vida-trabajo, la autonomía y la flexibilidad que el título en LinkedIn. El éxito dejó de ser lineal y las empresas que sigan midiendo todo con reglas viejas se van a chocar contra la realidad.

8- IA: oportunidad enorme… y nueva grieta
La Inteligencia Artificial avanza a toda velocidad, pero no todos llegan igual. Aparece una nueva brecha de habilidades entre quienes acceden, se capacitan y usan IA, y quienes quedan afuera.

Sin políticas de inclusión, formación y acceso, la IA puede agravar la escasez de talento en lugar de resolverla. El riesgo no es tecnológico, es humano.

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